Caterina Albert, Víctor Català, es la escalense más universal y una de las escritoras fundamentales de la literatura catalana del siglo XX.
PRESENTACIÓN
Caterina Albert, Víctor Català, es la escalense más universal y una de las escritoras fundamentales de la literatura catalana del siglo XX. Cultivó diferentes géneros literarios: novela, narrativa, poesía y teatro. Pero su obra más conocida es Solitud, novela primordial de la literatura catalana y europea con la que se consagró como escritora. En 2017, su heredero y sobrino Lluís Albert, dio el fondo personal de la escritora al Ayuntamiento de l'Escala (Alt Empordà) para que todo el mundo pudiera disfrutar de su obra y de su legado
ESPACIOS VÍCTOR CATALÀ

ALFOLÍ DE LA SAL

CINCLAUS

CLOS DEL PASTOR
FONDO LITERARIO
El heredero legal de Víctor Català, su sobrino Lluís Albert dio en agosto de 2017 el fondo personal de la escritora en el Ayuntamiento de L'Escala (Alt Empordà). El consistorio preservará ahora este legado, formado entre otros por dibujos, pinturas y primeras ediciones de su obra. Destaca sobre todo el manuscrito original de Solitud, la novela modernista por excelencia.
Con su obra contribuyó al enriquecimiento de la literatura catalana y su renovación. Con un estilo fuertemente definido, expresivo y con una gran riqueza de vocabulario, trató con gran profundidad los conflictos interiores del alma humana, centrándose, sobre todo, en el retrato de la mujer de su época. Rompió, también, las idílicas imágenes de la narrativa del siglo XIX para denunciar la crueldad y la oscuridad del mundo rural de principios del siglo XX.
Con su maestría influenció en las nuevas generaciones de escritoras empezando por Mercè Rodoreda, iniciando la tradición catalana escrita por mujeres.
Años de modernismo
En este período, el matrimonio formado por Josepa Carcassó y Miquel Sitjar descubren la vocación literaria de Caterina Albert y animan a publicar su primer poemario, El cant dels mesos, en 1901 en la Tipología de L'Avenç. Es en este período que colabora en la revista modernista Joventut, donde escribió los cuentos Drames rurals, recogidos posteriormente en el libro del mismo título. Ésta es, pues, la etapa más importante por la cantidad y variedad de su producción literaria.
Poesía: El canto de los meses(1901) Libro Blanco – Policromio – Tríptico(1905)
Teatro: Cuatro monólogos(1901)
Recopilaciones de cuentos:Dramas rurales(1902) Sombrías(1904) Cairos Vivos(1907)
Novela: Soledad(1905). Una de las obras primordiales del Modernismo con la que se consagra como escritora.
1915 - 1920
A partir de 1907, con la llegada del Novecentismo, y debido a las críticas de este movimiento a la narrativa rural, Caterina Albert inició un período de diez años de silencio. Sin embargo, en 1915 se convirtió en miembro de la Academia de la Lengua Catalana y en 1917 presidió los Juegos Florales de Barcelona donde pronunció el discurso “De civismo y civilidad“. Fue nombrada miembro de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona en 1923 donde leyó el discurso Sensacions d'Empúries. En 1924 ganó el segundo accésit en la Englantina de Oro de los Juegos Florales de Barcelona en el poema Cavalls del port. En 1918 comienza la publicación por entregas de Un film (3.000 metros), novela inmediatamente descalificada por la crítica.
Recopilaciones de cuentos: La Madre-Balena (1920) y Contraluces (1930). Se percibe cierta evolución de su estética literaria.
Novela: Una pelicula (3.000 metros) (1926). Donde ensaya nuevos recursos literarios influenciada por el cine.
Antología: infantería de marina (1928)
Real academia de bellas artes.
Guerra civil y dictadura
La Guerra Civil Española y los primeros años de la dictadura franquista impusieron su segundo silencio literario. La Editorial Dalmau reemprendió las ediciones en catalán con la publicación de Mosaic, en 1946. A partir de 1950 Caterina Albert estableció una relación profesional con la editorial Selecta donde publicará sus últimos cuentos y sus obras completas.
Recopilación de cuentos: Retablo (1944)
Recopilación de artículos: Mosaico (1946)
Recopilaciones de narraciones: Vida molida (1950) y Jubileo (1951)
Obras completas (1951 y 1972)
FONDO ARTÍSTICO
Caterina Albert Víctor Català es conocida universalmente como escritora, pero no podemos olvidar su dimensión que como artista logró con su poco extensa pero muy interesante obra pictórica y escultórica.
Educada e instruida en el seno de la familia, únicamente acudió a la escuela primaria de L'Escala y un año en un pensionado de Girona. La familia le facilitó el ambiente propicio para su formación autodidacta. Ya de pequeña, la primera manifestación artística vino de la mano del dibujo, cuando tenía 4 años, tal y como ella misma explica en el libro autobiográfico Mosaic, impresiones literarias de temas domésticos:
“Quietona, inmóvil como una santita, del punto en el que salía la maestra hasta que venían a buscarme, iba haciendo dibujos -que eran mi manía predilecta, mi verdadera afición-… Y venga ensuciar a raudales libros y cartipases.
El padre viendo las inclinaciones artísticas de su hija le puso un profesor de pintura procedente de Sevilla, Antonio de Alarcón, que conoció en Girona. El pintor y su hija se trasladaron a vivir con los Albert a l'Escala, cuando Caterina tenía 14 años.
Caterina Albert realizó muchas estancias en Barcelona donde la familia acabó alquilando una casa en la calle Valencia, número 250. Así pudo disfrutar del mundo cultural y artístico de la ciudad. Asistía regularmente al Liceu, al teatro, a espectáculos de danza, a conciertos ya conferencias y exposiciones de todo tipo. También viajó a Francia y a Italia. De adolescente, además de dibujar, pintar y moldear, empezó a escribir los primeros textos: poemas y obras de teatro. Él misma nos lo explica:
“Escribía por placer, como quien toca el piano, o realiza labores; de no escribir me hubiera gustado pintar o esculpir, o grabar; y, en realidad, escribí porque no pude pintar; sin embargo, me contenté con dibujar.
Yo habría llegado a pintar si me hubiesen dado ocasión apropiada, no sometiéndome sin discernimiento a maestros que podían violentar mi temperamento, sino soltándome a la mía (que es lo que, en toda cosa, he tenido que hacer siempre, si he querido sacarle algún provecho), escogiéndome mi camino de 'mi camino'.
Los dibujos retrataban el entorno rural y marinero. También pintaba y esculpía a su familia, como el día que murió su padre, cuando ella tenía 21 años, y lo pintó de cuerpo presente, lo que le supuso sufrir un desvanecimiento al terminar. Seguía el arte total, la suma de todas las artes propias de la corriente modernista. El único libro donde publicó dibujos suyos es en Drames rurals, en 1902. El último dibujo que se le conoce es un autorretrato datado de 1925. En 1956, el escritor Joaquim Folch i Torres publicó el libro Los dibujos de Víctor Català, con motivo de la única exposición de la obra año antes, cuando ella tenía 86 años. El prestigioso periodista Andreu Avel·lí Artís i Tomàs, seudónimo Sempronio, escribió:
-¿Qué habría hecho esta mujer, de seguir pintando? – comentaban algunos venerables artistas de Sant Lluc.
Problabemente habría inmortalizado su número en el arte, como lo ha hecho en las Letras. ¡Cuántas mujeres puso Dios en su publerina cuna!
Si era difícil, en aquella época, que una mujer pudiera dedicarse a la literatura de manera profesional, lo era aún más que pintara o esculpiese. Sin embargo, Caterina dispuso de un estudio situado en el antiguo granero de la casa, en el desván, donde pudo desahogar su creatividad artística y literaria. En 1905, 24 años antes de que la escritora Virginia Wolf publicara Una cámara propia, reivindicando el derecho de las mujeres a tener un espacio propio para crear, Víctor Català pudo disponer de este espacio.
El fondo artístico de Caterina Albert / Víctor Català donado al Ayuntamiento de L'Escala consta de 66 dibujos, 20 óleos y 6 esculturas.
