VÍCTOR CATALÀ – FONDO ARTÍSTICO

Caterina Albert Víctor Català es conocida universalmente como escritora, pero no podemos olvidar su dimensión que como artista consiguió con su poco extensa pero muy interesante obra pictórica y escultórica.

Educada y instruida en el seno de la familia, únicamente fue a la escuela primaria de l’Escala y un año en un pensionado de Girona. La familia le facilitó el ambiente propicio para su formación autodidacta. Ya de pequeña, la primera manifestación artística vino de la mano del dibujo, cuando tenía 4 años, tal como ella misma explica en el libro autobiográfico Mosaico, impresiones literarias de temas domésticos:

«Quietona, inmóvil como una santita, del punto en el que salía la maestra hasta que venían a buscarme, iba haciendo dibujos -que eran mi obsesión predilecta, mi verdadera obsesión -… Y venga ensuciar a granel libros y cartapacios ..

El padre viendo las inclinaciones artísticas de la hija le puso un profesor de pintura procedente de Sevilla, Antonio de Alarcón, que conoció en Girona. El pintor y su hija se trasladaron a vivir con Albert en l’Escala, cuando Catalina tenía 14 años.

Caterina Albert hizo muchas estancias en Barcelona donde la familia acabó alquilando una casa en la calle Valencia, número 250. Así pudo disfrutar del mundo cultural y artístico de la ciudad. Asistía regularmente al Liceo, el teatro, espectáculos de danza, conciertos y conferencias y exposiciones de todo tipo. También viajó a Francia y a Italia. De adolescente, además de dibujar, pintar y modelar, comenzó a escribir los primeros textos: poemas y obras de teatro. Él mismo nos lo explica:

«Escribía por placer, como quien toca el piano, o hace labores; de no escribir me hubiera gustado pintar o esculpir, o grabar; y, en realidad, escribí porque no pude pintar; a pesar de todo, me contenté en dibujar.

Yo habría llegado a pintar si me hubieran dado oportunidad apropiada, no sometiéndome sin discernimiento a maestros que podían violentar mi temperamento, sino dejándome ir a mi (que es lo que, en toda cosa, he tenido de hacer siempre, si he querido sacar algún provecho), eligiendo mi camino por los atajos de los museos y colecciones de arte. «

Los dibujos retrataban el entorno rural y marinero. También pintaba y esculpía su familia, como el día en que murió su padre, cuando ella tenía 21 años, y lo pintó de cuerpo presente, lo que le supuso sufrir un desvanecimiento al terminar. Seguía el arte total, la suma de todas las artes propias de la corriente modernista. El único libro donde publicó sus dibujos es Dramas rurales, en 1902. El último dibujo que se le conoce es un autorretrato datado de 1925. En 1956, el escritor Joaquim Folch i Torres publicó el libro Los dibujos de Víctor Catalán, con motivo de la única exposición de la obra plástica de Caterina Albert, que se inauguró en el Círculo Artístico de Sant Lluch un año antes, cuando ella tenía 86 años. El prestigioso periodista Andreu Avel·lí Artís y Tomás, seudónimo Sempronio, escribió:

-¿Qué habria Hecho esta mujer, de seguir pintando? – comentaban algunos venerables artistas de Sant Lluch.

Problabemente habría inmortalizado su nombre en el arte, como lo ha hecho en las Letras. ! Cuantos dones pusó Dios en su pueblerina cuna!

Si era difícil, en aquella época, que una mujer se pudiera dedicar a la literatura de manera profesional, aún lo era más que pintara o esculpiera. Sin embargo, Catarina dispuso de un estudio situado en el antiguo granero de la casa, en el desván, donde pudo desahogar su creatividad artística y literaria. En 1905, 24 años antes de que la escritora Virginia Wolf publicara Un cuarto propio, reivindicando el derecho de las mujeres a tener un espacio propio para crear, Víctor Català pudo disponer de este espacio.

El fondo artístico de Caterina Albert Víctor Català dado al Ayuntamiento de la Escala consta de 66 dibujos, 20 óleos y 6 esculturas.